Desde Brasil se extiende la huelga internacional de los riders (repartidores)

Pubblichiamo qui la traduzione in spagnolo e francese di un post di qualche giorno fa sullo sciopero dei riders nell’America del Sud, grazie all’aiuto di Carlos Svidler, animatore del blog Pasado y Presente del Marxismo Revolucionario.

Nel frattempo, sabato 25 luglio, si è tenuta un’altra giornata di sciopero che ha avuto un’adesione minore, a causa della violentissima pressione delle aziende sui singoli lavoratori. Ma, comunque sia, il dado è tratto. E questi finti auto-imprenditori, reali schiavi a sfruttamento illimitato del cosiddetto “capitalismo delle piattaforme”, hanno assaggiato la possibilità e il sapore della lotta collettiva per la propria auto-emancipazione. Questo era l’essenziale, di sicuro non finisce qui.

En los mismos días en que estallaron las revueltas de los afroamericanos en los Estados Unidos contra la violencia policial, los riders brasileños, jóvenes y en su mayoría negros, en un esfuerzo ejemplar de auto-organización, proclamaron un día de paro de sus actividades y lograron la
solidaridad y la participación de los trabajadores del transporte metropolitano de San Pablo y de otras categorías, de estudiantes, de movimientos y organizaciones sociales. Además, crearon
una red de coordinación con riders de otros países latinoamericanos para converger en una movilización unificada e internacional bajo las consignas: “Nuestra vida vale más que sus ganancias”, “¡Todos tenemos los mismos derechos!”, “¡Una sola clase, una sola lucha!” (1).

Este joven movimiento comenzó a formarse en el curso de las movilizaciones contra Bolsonaro que recientemente han tenido lugar todos los fines de semana en las principales ciudades brasileñas. También es el resultado de una reacción contra la decisión del presidente de
eliminarlos de la lista de trabajadores precarios y autónomos que se benefician de la ayuda de emergencia Covid-19 de 600 reales al mes. Buena parte de ellos se han dado una primera organización como “Riders Antifascistas”, aunque la mayoría no es la que se expresa contra el
gobierno (Nota 1).

El 1 de julio, los riders de Brasil, Argentina, Costa Rica, Chile, México, Guatemala y el Ecuador dejaron de hacer repartos, bloqueando las principales arterias de las metrópolis y los grandes centros urbanos de estos países.

Sus reivindicaciones son simples y básicas, en una relación de trabajo que no es una exageración calificar de esclavitud moderna. Piden mejores condiciones de trabajo y el fin del empleo precario; un salario mínimo y un aumento de la remuneración por entrega y por kilómetro recorrido; el fin de las interrupciones laborales injustificadas e inexplicadas decididas
informáticamente – versión tecnológica del despido que libera a los jefes de posibles protestas; un marco y una relación laboral como empleados en todos los aspectos, a la par de los trabajadores del transporte; el fin de la evaluación por puntos que hace que el trabajador ve reducido el número de entregas si el rendimiento no ha sido juzgado suficiente por el algoritmo
informático; la provisión de material de protección contra el contagio de Covid-19; y, por último, la protección contra el robo, las enfermedades y los accidentes de trabajo.

Los trabajadores del transporte metropolitano, que también fueron atacados durante la pandemia y se movilizaron contra los recortes salariales impuestos por el Gobernador de São Paulo, por el derecho a la salud y la seguridad contra el Covid-19, también hicieron del 1° de
julio su día de huelga, compartiendo los reclamos de los riders y apoyando su derecho a ser clasificados como trabajadores del transporte, con las garantías y protecciones que establece su propio contrato.

El éxito de la primera movilización ha permitido relanzar un nuevo paro para el 25 de julio: ¡la guerra continúa!

En Brasil la huelga afectó a 20 grandes ciudades, pero São Paulo es el centro más importante del movimiento, con 50.000 jóvenes registrados regularmente sólo entre los motociclistas que representan 1/3 del total del país.

Su lucha es un ejemplo para toda la clase obrera, ya que pone de manifiesto y enfrenta las nuevas formas de explotación del capitalismo digital, un retroceso desde el punto de vista de los derechos y las condiciones de trabajo de al menos 150 años de luchas del movimiento obrero
internacional.

A pesar del carácter embrionario de la organización actual, la importancia de este movimiento radica en sus reivindicaciones básicas, que son las de toda la clase obrera, especialmente en este período de reestructuración productiva iniciado con la pandemia. Es una lucha decisiva contra
su posible generalización.

“El capitalismo de plataforma (informática), dirigido por las grandes corporaciones globales (2), tiene algo parecido a una protoforma del capitalismo” (3) que combina la alta tecnología con la
servidumbre digital y la atomización del trabajo.

Si hasta ayer la relación capital/trabajo tenía su forma más eficaz de explotación en la subcontratación, hoy el motor de la ganancia ha dado un paso más allá: ningún derecho para el trabajador, ninguna obligación para el patrón.

Estos jóvenes están desafiando un mecanismo virtual que los desagrega e individualiza en una cruda competencia recíproca y en la carrera por la intensificación autoimpuesta por el mismo trabajo, la cual en el período de la pandemia de Covid-19 ha alcanzado niveles insostenibles.

Pero fue durante este período cuando la organización de los riders cobró fuerza: fueron factores decisivos el incremento de la carga de trabajo, el aumento de la competencia (la mayoría de ellos recibían salarios más bajos debido a la mayor competencia con los nuevos desempleados)
y el estado de peligro para su salud y sus vidas.

Invisibles pero esenciales, esenciales incluso para asegurar la distanciación social y para sostener la actividad de los bares y restaurantes en dificultades, permitiéndoles reabrir, aportan los alimentos pero sufren de hambre. Cada entrega vale entre 4 y 10 reales (0,68 a 1,7 euros; 1 real = 0,17 euros), pero hay una gran variabilidad en sus cifras salariales. Algunos pueden ganar 50 reales al día, pocos pueden ganar 300 reales. Normalmente trabajan de 12 a 14 horas, no pueden ni siquiera ir al baño (muchos de ellos usan pañales) y tienen que pagar el transporte y las comidas. La pandemia ha aumentado el número de accidentes y muertes en la vía pública y un tercio de los riders ha entrado en contacto con Covid-19, siendo infectados sin tener ninguna protección o la capacidad de realizar un test de contaminación. La realidad que estos trabajadores están experimentando es la de todo el proletariado en la época de Covid-19 : deben arriesgar sus vidas para no morir de hambre.

Según el líder de los riders de São Paulo, Paulo Lima – conocido como Galo-, la mayor dificultad para organizar esta categoría de trabajadores es la maduración de la conciencia de ser una clase trabajadora, como consecuencia de “la mentira imperante de que somos empresarios libres”.
La lucha de los jóvenes riders ha allanado el camino para su generalización e internacionalización. Este es un paso necesario tanto para la unidad y la solidaridad de clase como por el carácter transnacional de la red de aplicaciones informáticas, que aprovechan la pandemia para someter a los trabajadores al yugo de una explotación cada vez más brutal (véase
la Nota 2).

***

Fuentes: Esquerda Diário 12, 21, 22, 30/06; 1/07/2020 – CSP-Conlutas 10,15/06/; 2/07/2020

  1. Este artículo fue publicado en italiano el 10-7-2020 en Il Pungolo Rosso y en el sitio web de SI Cobas:http://sicobas.org/2020/07/10/analisi-dal-brasile-si-allarga-lo-sciopero-internazionale-dei-riders/
  2. Las principales son Rappi, iFood, Loggi Uber Eats, 99 Food, James.
  3. Ricardo Antunes, Coronavirus o trabalho sob fogo cruzado, Boitempo, 2020.


NOTA 1 – ¿QUIÉNES SON LOS RIDERS BRASILEÑOS?

El Observatorio de Precarización del Trabajo y Reestructuración Productiva de Esquerda Diário durante la huelga del 1 de julio ha realizado una encuesta entre los riders para dar una identidad más precisa a esta categoría de trabajadores, sobre la que hay muy pocos datos y que en su mayoría son divulgados por las propias plataformas (informáticas).
Fueron entrevistados 253 riders en 9 Estados brasileños.

Informamos los resultados más significativos:

El 96% de los riders son hombres, jóvenes (el 82% son menores de 34 años, el 38% menores de 24) y negros (67%). Para el 75% de ellos el trabajo de rider es el único trabajo; el 70% trabaja con al menos dos aplicaciones (informáticas); las principales son: iFood, Rappi, Uber Eats. El 32% ha estado trabajando en este sector durante más de dos años. El 70% de los riders se trasladan en moto, el 28% en bicicleta. Sin embargo, otras investigaciones han revelado que la bicicleta es utilizada por más de un tercio de estos trabajadores. Los datos sobre las horas de trabajo muestran que el 77% trabaja más de 10 horas al día, el 40% más de 12 horas, el 32,4% entre 12 y 15 horas y el 10% trabaja más de 15 horas. El 59% recibe hasta 2000 reales brutos al mes (los gastos de mantenimiento de los vehículos, la gasolina y la comida están a cargo del trabajador). El 21% gana menos de 1000 reales por mes. El promedio del salario bruto para los que se movilizan en bicicleta es de 1600 reales; para los que se desplazan en moto es de 2500 reales. El 51% de los riders ha sufrido al menos un accidente de trabajo; entre los que se desplazan en moto la cifra se eleva al 57,2%. El 90% de los que van en bicicleta recorren más de 100 km al día y se les paga un promedio de 1 real por kilómetro. La mayoría de los que tienen una moto recorren hasta 300 km por día, ganando 0,52 centavos por kilómetro. Las tasas de infección por Covid-19 son bajas, tanto por la juventud de la población entrevistada como por el escaso número de tests realizados, que sólo se conceden a los que tienen síntomas graves. Se les ha pedido una evaluación del gobierno de Bolsonaro: el 40% está en contra, el 17% a favor, el 20% es indiferente.

NOTA 2 – SOFTBANK, EL FONDO DE INVERSIÓN QUE CONTROLA LAS PRINCIPALES APLICACIONES (INFORMÁTICAS)

El monopolio Softbank es un fondo de inversión del multimillonario japonés Masayoshi Son, el hombre más rico de Japón, con una fortuna de 24.000 millones de dólares; invierte en nuevas plataformas tecnológicas que se enriquecen con el trabajo precario y la esclavitud moderna,
como Uber, Rappi, Loggi.

Fundada en 1981, hoy en día participa en más de 100 empresas, en un principio principalmente de software (por ejemplo, Yahoo). Más tarde se convirtió en el gigante monopolista de las plataformas digitales y entre 2009 y 2014 tuvo un aumento de capitalización del 557%, el cuarto
mayor aumento relativo del mundo.

En 2019 estableció el Fondo Softbank para América Latina con un capital de 5.000 millones de dólares. Invirtió 1.000 millones de dólares en menos de 6 meses en empresas de la región, convirtiéndose rápidamente en el principal accionista de plataformas (informáticas) como la colombiana Rappi y la brasileña Loggi. Actualmente Softbank ha invertido en 10 startups
brasileñas. En 2019 han despedido al menos a 10.000 trabajadores.
Softbank apuesta por el trabajo precario en gran escala. En China invierte en servicios de consulta médica a distancia, donde todo el personal médico es precario. A menudo invierte en empresas en dificultades o en competencia entre sí : su objetivo es consolidar el sector que está
bajo su control …

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